La sombra que he visto, que visto
Emprendí la odisea de monologar a dos voces. Yo, disfrazado de Hajime, espero saber algo de ti, Shimamoto, con cada palabra que escribo. Pero bien sé que mi intento no es más que una condena a callar a dos voces. Curioso modo de construir el silencio. Forrar un vacío que tiene tu silueta, tu sonrisa y tu aroma, con mis verbos y sustantivos. Sé que no hay nadie dentro, que a nadie hacen vibrar estas oraciones, pero quiero creer que a fuer de empapelar la idea que tengo de ti, esta nada a la que rodeo con mi voz aprenderá a sentir, a cantar y a volar como solías. Y entonces tú, palabra a palabra, empezarás a llenar de vida a este íncubo.



