Será que a la más profunda alegría / me habrá seguido la rabia ese día
¿Cuánto dejé ir? ¿Y cuánto estaba realmente en mis manos? Tengo la impresión de que el amanecer se me resbaló de entre los dedos y se fracturó en noches huecas y filosas, sobre las que ahora camino. No quiero vivir en esta rabia. El día, sea, está roto, pero tengo que conseguirme pronto un alma de cometas y cuasares, de diligentes estrellas, oportunas supernovas y nebulosas forestales.
Hay de modos a modos de sumirse en la oscuridad.
DÍAS Y FLORES
Si me levanto temprano
fresco y curado
claro y feliz
y te digo: voy al bosque
para aliviarme de ti
sabes que dentro tengo un tesoro
que me llega a la raíz.
Si luego vuelvo cargado
con muchas flores
mucho color
y te las pongo en la risa
en la ternura, en la voz,
es que he mojado en flor mi camisa
para teñir tu sudor.
Pero si un día me demoro
no te impacientes,
ya volveré mas tarde,
será que a la más profunda alegría
me habrá seguido la rabia ese día,
la rabia simple del hombre silvestre,
la rabia bomba, la rabia de muerte,
la rabia imperio asesino de niños,
la rabia se me ha podrido el cariño,
la rabia madre, por Dios, tengo frío,
la rabia es mío, eso es mío, solo mío,
la rabia bebo pero no me mojo,
la rabia miedo a perder el manojo,
la rabia hijo, zapato de tierra,
la rabia dame o te hago la guerra,
la rabia todo tiene su momento,
la rabia el grito se lo lleva el viento,
la rabia el oro sobre la conciencia,
la rabia, ¡coño!, paciencia, paciencia,
la rabia es... mi vocación.
Si hay días que vuelvo cansado,
sucio de tiempo,
sin para amor,
es que regreso del mundo
no del bosque, no del sol,
en estos días, compañera,
ponte alma nueva
para mi más bella flor.
SILVIO RODRÍGUEZ



