Quiero comer contigo, estar, amar contigo
Ya, es ciertamente misterioso que alguien te encuentre en cada murmullo, en cada revista, en cada bocacalle; pero una vez asumido este enigma, resulta aún más incomprensible que un buen día ese susodicho alguien vea un lirio donde hay un lirio, y no te vea a ti; vea un cigarro donde hay un cigarro, y no tu presentimiento. ¿Qué enorme viaje ha hecho el cariño? Va desde el mundo hasta ti, y de regreso.
AMOR MÍO, MI AMOR, AMOR HALLADO...
Amor mío, mi amor, amor hallado
de pronto en la ostra de la muerte.
Quiero comer contigo, estar, amar contigo,
quiero tocarte, verte.
Me lo digo, lo dicen en mi cuerpo
los hilos de mi sangre acostumbrada,
lo dice este dolor y mis zapatos
y mi boca y mi almohada.
Te quiero, amor, amor absurdamente,
tontamente, perdido, iluminado,
soñando rosas e inventando estrellas
y diciéndote adiós yendo a tu lado.
Te quiero desde el poste de la esquina,
desde la alfombra de ese cuarto a solas,
en las sábanas tibias de tu cuerpo
donde se duerme un agua de amapolas.
Cabellera del aire desvelado,
río de noche, platanar oscuro,
colmena ciega, amor desenterrado,
voy a seguir tus pasos hacia arriba,
de tus pies a tu muslo y tu costado.
Jaime Sabines



