No soy yo el que te ama este minuto
Qué difícil llegar a cualquier lado sin ti. A las habitaciones del tedio donde a veces duermo, sin ti. A los aposentos de la sonrisa y del alcohol, sin ti. A las esquinas de esta árida ciudad, sin ti. Tanto mío tienes, que siento que camino sin un pulmón, sin una mano, sin una aurícula que de verdad parece sobrar. Así, roto, incompleto, ¿se puede realmente decir que llego, que arribo, que algo he alcanzado?
PRESENCIA DEL OTOÑO
Debí decir te amo.
Pero estaba el otoño haciendo señas,
clavándome sus puertas en el alma.
Amada, tú, recíbelo.
Vete por él, transporta tu dulzura
por su dulzura madre.
Vete por él, por él, otoño duro,
otoño suave en quien reclino mi aire.
Vete por él, amada.
No soy yo el que te ama este minuto.
Es él en mí, su invento.
Un lento asesinato de ternura.
Juan Gelman



