Jamás decir "te amo", en serio
Hice exactamente lo que no debía: tú lo sabes mejor que nadie. El único acierto fue entregarme absoluta, hondamente a este cariño. Ante las noches en que te lastimé, ésta es mi única justificación posible: te sigo queriendo, y a la fecha aún arrostro las consecuencias de mis torpezas y de mi amor. Los recurrentes, infinitos rounds de sombra que han seguido después de que caí doblegado ante ti, son, lo sé de cierto, la imperativa continuación del luminoso combate que iniciamos cuando dije "Me encantas" y tú, a besos, te defendiste del glóriam que empezaba a cantarte.
AMOR
La regla es ésta:
dar lo absolutamente imprescindible,
obtener lo más,
nunca bajar la guardia,
meter el jab a tiempo,
no ceder,
y no pelear en corto,
no entregarse en ninguna circunstancia
ni cambiar golpes con la ceja herida;
jamás decir "te amo", en serio,
al contrincante.
Es el mejor camino
para ser eternamente desgraciado
y triunfador
sin riesgos aparentes.
Eduardo Lizalde



