Lo difícil que ha sido no morir
HORA DE LA CENIZA
Finaliza septiembre. Es hora de decirte
lo difícil que ha sido no morir.
Por ejemplo, esta tarde
tengo en las manos grises
libros hermosos que no entiendo,
no podría cantar aunque ha cesado ya la lluvia
y me cae sin motivo el recuerdo
del primer perro a quien amé cuando niño.
Desde ayer que te fuiste
hay humedad y frío hasta en la música.
Cuando yo muera,
sólo recordarán mi júbilo matutino y palpable,
mi bandera sin derecho a cansarse,
la concreta verdad que repartí desde el fuego,
el puño que hice unánime
con el clamor de piedra que exigió la esperanza.
Hace frío sin ti. Cuando yo muera,
cuando yo muera
dirán con buenas intenciones
que no supe llorar.
Ahora llueve de nuevo.
Nunca ha sido tan tarde a las siete menos cuarto
como hoy.
Siento deseos de reír
o de matarme.
Roque Dalton
Roque Dalton fue salvadoreño. Roque Dalton fue guerrillero. Roque Dalton fue asesinado por sus mismos compañeros de lucha. Lo acusaron de traición y traicioneramente lo ejecutaron. El mundo perdió mucho con su muerte. En el Mayo del 68 decían que mientras más hacían el amor más ganas tenían de hacer la revolución, y que mientras más hacían la revolución más ganas tenían de hacer el amor. Yo hoy no tengo tu amor, Shimamoto, ni tu cuerpo para edificar mi amor en ti. Para hacerlo. Y me acordé de Roque Dalton, que no lo conocí, y que, en fin, el lado izquierdo hoy no marcha bien. De ese lado está el corazón y la rebeldía.



