Entre besos y mordidas
martes, 21 de octubre del 2008 a las 00:48
Ah, Shimamoto, ¿qué vamos a hacer con las palabras? Todas las mías insisten en volverse abrazos feroces en cuanto quedas a tiro. Alguna traviesa logra colarse hasta tus pechos y llenarlos de mordidas dulces y rojas como besos de pirañas enternecidas.



